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  • Matar el hambre o el hambre de matar

    Por Nayo, Chile

    “Los cinco principales productores de armas son los que tienen a su cargo la paz del mundo… ¡así nos va!”, dice Eduardo Galeano. Pero el desglose de esta irónica sentencia muestra un presente aciago. La comparación entre producción y funcionamiento bélico frente a la miseria de algunos a nivel mundial, revela que el progreso tecnológico y la globalización supera a algunos cavernícolas que gobiernan el planeta.

    Hace algunos días, el nefando George W. Bush dijo que fue un error creer que Irak tenía armas de destrucción masiva, como si hablara de un moco que se sacó aún en gestación. Pero su “amenaza de terrorismo” quizás es justificación para ocupar los 395 mil barriles de petróleo diarios en su complejo militar, que es lo mismo que utiliza Grecia en un día pero en todo el país (eso el 2004). Es que simplemente Estados Unidos es la mitad de los gastos bélicos en el mundo.

    El gasto militar en el 2007 llegó a 847.500 millones de euros. Una cifra que escupe en la cara a los 963 millones de terrícolas que sobreviven desnutridos. La mayoría de dichos menganos habitan el Asia, en naciones como India, China, Pakistán, entre otras. Y como todos saben, y hoy más que nunca, el libre mercado arrasa dejando exangüe cada rincón. “En los países empobrecidos, las leyes del mercado imponen qué productos cultivar y a qué precio pueden venderse. Para que un producto agrícola de un país empobrecido pueda acceder a un mercado del Norte, deben pagar un 60% en aranceles”, cuenta Alberto Sierra, periodista español. ¡Chanfle!, el mismo porcentaje de subsidio que recibe un agricultor de un país desarrollado. Mil millones diarios se reparten en beneficios agrícolas en los países grandes. Y Jacques Diouf, Director General de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), señala: “La única solución duradera al hambre es conseguir que las comunidades rurales de los países más pobres prescindan de la ayuda alimentaria, incrementando su propia producción para lograr la autosuficiencia alimentaria primero y la comercialización de alimentos después”. Así de claro es.

    Los cabrones mundiales, llámese los del G-8, cada cierto tiempo filantrópicamente discuten qué hacer con la plebe que supervive ante las fluctuaciones del volátil mercado. En un rato de la reunión, seguramente se acuerdan que el 84% de las exportaciones de armas en el globo las producen ellos. Y quizás, si la tertulia no acaba, recuerdan que un día de gasto militar en la tierra es seis veces el presupuesto anual de la FAO. Hace tres años, en el aniversario 60 de la organización, Hugo Chávez tiró la tétrica cifra que un año de gasto armamentista en gringolandia, 500.000 millones de dólares, financiaría a la FAO por 500 años.

    Hoy a Obama le llueven deseos de todo el orbe. Prometió algunos, como sacar las tropas de Irak o bajar los niveles de contaminación. Ya que, entre los muchos logros que ostenta Estados Unidos, está el de ser el contaminador más grande del planeta, con más de 750.000 toneladas de tóxicos por año. Tantos talentos que proliferan sin caérseles la cara. Asimismo, disminuir la posesión de armas nucleares es primordial para el incierto futuro. En el mundo hay 26 mil armas de este tipo, y el 95% señoras y señores, las tienen EE.UU. y Rusia. Hegemonía ipso facto.

    En 1968 se firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que sólo permitía la posesión de armas a Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia. Sólo ellos tenían armamento y sólo ellos eran y son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (“… así de mal nos va”). Antes de eso, el numerito de Nagasaki e Hiroshima, que extinguió 220.000 japoneses, dejó al orbe tiritón y al general gringo Dwight Eisenhower un poco melancólico: “Había estado consciente de sentirme deprimido, y así expresé [al Secretario de guerra Stimson] mis graves dudas, primero en mi creencia de que Japón ya estaba derrotado y que la bomba era totalmente innecesaria (…) Japón, en ese momento, buscaba una cierta forma de rendirse que salvara el honor nacional”. Tal vez se le pasó la penita cuando fue elegido presidente años después. Estados Unidos volvió a la carga tentando la paz nuclear con la guerra de Vietnam, donde liquidó varios millones de asiáticos y unos 58 mil connacionales en batalla, en lo que fue otra farsa más para su collage belicoso. Cuatro décadas más tarde los norteamericanos han reducido en casi la mitad el total de bombas nucleares, de 10 mil a 5.400, siendo un orgullo para la Administración Nacional de Seguridad Nuclear. Pírrico sabor para el mundo, porque las ojivas nucleares sacadas del arsenal sólo dejaron su categoría de disposición de combate. Entiéndase, de sitio de lanzamiento hoy habitan el sitio de almacenamiento. ¡Plop! Sigue EE.UU. con la capacidad de reventar la tierra en 15 minutos, y sigue negándose a ratificar el “Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares”.

    Por acá las cosas no andan del todo bien. El Tratado de Tlalelolco, para la proscripción de armas nucleares en América Latina y el Caribe firmado en el ’69, tiene libre de armamento atómico a la región (33 países), siendo parte de un grupo de 113 países que no tiene este tipo de arsenal, asegura Sergio Duarte, representante de la secretaría general de las Naciones Unidas para el Desarme. Mas el hambre en Latinoamérica llega a 53 millones de individuos este año, ocho más que en el 2005. Aumentando (desde hace un año) en once millones los que no alcanzan a comprar la canasta básica, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

    Sépase que sólo bastarían 25 mil millones dólares anuales para bajar a la mitad el hambre en 15 países de América Latina y África, antes del 2015, y evitar así una muerte segura a 900 mil niños. “En América Latina no faltan alimentos. Sobran. El tema es el acceso, pero con una política adecuada se puede afrontar con éxito”, dijo hace un tiempo José Graciano da Silva, vocero de la FAO en la región. Pero también aterrizó esa esperanza: “Si la crisis financiera se profundiza, los precios bajarán aún más y será un desincentivo para sembrar en el próximo año” por lo que “En 2010 vamos a cosechar una gran crisis de aumento de precios de los alimentos porque van a faltar alimentos”. Y así como están las cosas, donde los gobiernos rescatan la Banca inyectando cifras astronómicas que rebotan ante la codicia sempiterna de algunos, está difícil. Todos supieron de los 700 mil millones de dólares de salvataje gringo a sus instituciones financieras, que no sirvieron de nada. En simple matemática, serían 14 años sin hambre en aquellos 15 países, tal vez 700 años de financiamiento de la FAO, o quizás algunos programas acordes con intenciones un poco más humanas que rescatar y solventar la codicia del neoliberalismo que sólo entrega cifras nefastas y una destrucción sistemática del planeta.

    Ya fue interpelado el nuevo Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a pesar que aún no asume. En noviembre pasado Jacques Diouf lo llamó a tomar el liderazgo porque es imperiosa la eliminación definitiva del hambre. Con 30 mil millones de dólares anuales se atenderían los 963 millones de famélicos. No obstante, el grado de extensión del hambre hace necesarios más de 60 años para lograr las metas de reducción a la mitad que la ONU se planteó para el 2015. Temporada que contará con 100 millones más de hambrientos.

    Si las intenciones del líder afro son auténticas, exponencialmente se gastarían más que 60 mil millones de los verdes en ayuda para el desarrollo, provocando una indirecta proporción con los casi 900 mil millones que se ocupan en milicia. Evitando así, que mueran 25 mil por inanición diariamente, con un efecto humanitario que trasmine las conciencias de los poderosos en todos lados. Para esto, hace falta no sólo buena voluntad, sino que los imperios y sobre todo Estados Unidos no infrinjan las leyes a las cuales se suscribieron, apoyando nuclearmente por ejemplo a India o haciendo vista gorda a la armamentización de su socio Israel, países no suscritos al TNP. Calentando a rivales como Corea del Norte, que se retiró en el 2003 del Tratado; Irán que se enriquece de uranio para “fines pacíficos”; o Pakistán, rival de la India, que posee entre 30 y 50 cabezas nucleares de 15 kilotones, similares a las de Hiroshima. Según expertos no se descarta un enfrentamiento entre ambas naciones, cosa que no sería muy original sabiendo que desde 1947 ya van tres disputas. Esta madeja de egos y empoderamientos tardará más de cuatro años en desenredarse, por lo que no hay que esperar que Obama cambie la historia, pero un puñado de intentos sería valioso. Lo indispensable y urgente es la manifestación y potencia de anónimos emplazando a esos dirigentes que no dan cuenta que un arma menos es una vida digna más.

  • Obama: Otra cara de la misma moneda

    Tras una larga temporada de propaganda política y miles de millones gastados en publicidad, Estados Unidos ha elegido al primer presidente afroamericano de su historia. El mundo parece obnubilado a los pies del nuevo gobernante y ha olvidado cuestionar cómo se logró esta victoria. ¿Que se esconde bajo los aparentes vientos de cambio y cuales son los reales propósitos del país norteamericano?Aquí algunas preguntas y respuestas.

     

    Una de las principales reglas elaboradas en torno a las campañas electorales durante los últimos años, es la de ¨no atacar¨ al contrincante a menos que sea absolutamente necesario. El porqué se explica en estudios socio-psicológicos, los cuales establecen que el ¨votante¨ que reciba el mensaje de ¨ataque¨, sentirá antipatía por la conducta del ¨agresor¨ y estima por el ¨agredido¨, más aun si este no contesta la ofensa.

    De esta forma, ¿no resultan extraños los continuos y sucesivos agravios que tanto John McCain como Sarah Palin efectuaron en contra de Barack Obama? Y aunque este último nunca ¨contra-atacó¨, ¿porqué persistieron en sus embates?


    Es sabido que los principales medios de comunicación en EEUU (así como en la mayoría de los países), son controlados directa o indirectamente por el gobierno de turno. A pesar de esta coyuntura, hasta la elección ocurrida hace cuatro años, las más importantes cadenas informativas parecían mantener siempre una postura ecuánime frente a dos posibles candidatos. O si un sector de la prensa decidía apoyar a uno de ellos, la otra mitad equlibraba la cobertura mediática.

    Pero, cómo entonces durante esta campaña el ambiente periodístico se declaró abiertamente a favor del candidato demócrata?Y lo que es más insólito aun, porqué los republicanos ni siquiera manifestaron la injusticia de este hecho?


    Estados Unidos se encuentra sumido en una crisis financiera que si bien se exagera convenientemente en radios, periódicos y canales de televisión, es por ahora un grave problema sin resolver.

    Por lo tanto, si la industria inmobiliaria estaba en ruinas desde hace dos años y la deuda externa que han generado supera cualquier cifra previamente expuesta, parece haber sido conveniente el haber ¨sacado a la luz¨ dicho problema un par de meses antes de las elecciones, puesto que Obama cuenta ya con un presupuesto pre-aprobado de 700.000 millones de dólares con los cuales cumplir muchas promesas de campaña.


    Aunque puede resultar de perogrullo, George Bush acabará sus días en la Casa Blanca como uno de los personajes más nefastos en los albores del Siglo XXI. Independiente del rechazo que provoca en millones de personas en todo el mundo, los propios estadounidenses han terminado dándole la espalda al gobernante republicano, debido por una parte a los problemas económicos y por otra, a los miles de norteamericanos muertos que siguen causando las invasiones en Irak y Afganistán.

    Cabe preguntarse entonces, ¿era realmente posible que un candidato con las mismas ideas hegemónicas, que defendía a ultranza el uso de las armas y la aplicación de fuerza militar, que no solo parecía ser la continuación del gobierno sino más bien, alguien más extremista aun, ganase las elecciones?


    A simple vista, la tecnología utilizada en el sistema electoral estadounidense parece ser la panacea. Sin embargo, basta revisar investigaciones y reportes independientes sobre el funcionamiento de los actuales aparatos, para advertir la manipulación de votos y computos que se produce en cada nuevo sufragio. El más claro ejemplo se aprecia en la votación de los miles de soldados yanquies apostados en otras latitudes.

    Entonces, ¿la holgura con que Obama ha ganado es realmente fruto del apoyo mayoritario?En una nación donde el racismo sigue causando enormes dificultades en la sociedad, ¿es real tal ventaja obtenida por un postulante de raza negra?


    Pese a las anteriores preguntas, si todas las hipótesis previamente expuestas fuesen erróneas y por lo tanto, Barack Hussein Obama fuese efectivamente tal como se muestra, si su discurso y sus ideas de cambio resultasen verdaderas y se transformase en la luz de esperanza que Estados Unidos y el mundo necesitan, el nacido en Hawaii seguirá de manera muy probable el mismo camino sin retorno de John F. Kennedy y Martin Luther King.

  • EL RICO MAS POBRE

    Por Nayo, Chile

    Por las venas de Chile fluye sangre fastuosa. El cobre es la segunda riqueza mineral estratégica y económicamente más importante del mundo después del petróleo. Un sólo país controla el 36% de la producción mundial, cuando la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), que une once naciones, produce cerca del 40% de oro negro total. Chile es número 12 en peor distribución de ingresos del planeta. Chile regala el cobre y sus líderes lo saben. Tanto como sus bolsillos.


    Hasta los ’70, y luego de sesenta años, las empresas norteamericanas que explotaban el metal rojo usurparon desde Chile 10.800 millones de dólares. En casi 500 años de historia, el patrimonio nacional ascendía a 10.500 millones, esto es, lo creado en industrias, caminos, puertos, viviendas, escuelas, hospitales, comercios. Fue por esto que llegó la segunda independencia, cuando un 11 de julio de 1971, y en forma unánime, los parlamentarios aprobaron la nacionalización del mineral.

    Para entender la magnitud de esta coyuntura, Chile es el 0,5% del territorio mundial, empero sus reservas de cobre abarcan el 40% del orbe y “No existe ningún país que tenga en su suelo tal concentración de riqueza natural tan esencial para la humanidad como es el cobre. La humanidad ya no puede vivir sin electricidad, y la electricidad no puede existir sin el cobre” (sic), dice Julián Alcayaga, Presidente del Comité de Defensa y Recuperación del Cobre. Entonces ¿por qué Chile sigue siendo subdesarrollado y uno de los países más desiguales del mundo?

    En 1982 la Junta de Gobierno aprobó la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras, cuyo autor intelectual fue José Piñera, entonces Ministro del Trabajo. Primo del seguramente próximo Presidente de Chile, que es además uno de los que más se ha enriquecido con la apertura indiscriminada del mercado. En fin, cada loco con su voto. Un año después se aprobó el nuevo Código de Minería, elaborado por Hernán Buchi. Ambos instrumentos legales permitían la obtención de nuevos yacimientos de cobre por el solo hecho de descubrirlos, mensurarlos e inscribirlos adecuadamente, formando la nueva figura legal de “concesión plena”.

    El democristiano Radomiro Tomic (uno de los pocos rescatables del conglomerado, dicho sea), señaló que este trámite fue hecho en secreto, bajo la falacia (y único pretexto) de que el progreso científico y tecnológico llevaría al cobre a ser un metal sin valor, por lo que se debía apresurar la extracción y exportación de la mayor cantidad en el menor tiempo posible, siendo necesario ofrecer las máximas garantías y privilegios a la inversión extranjera. Esta licencia facultó al concesionario a hacer lo que quiera y cuando quiera por los temores existentes de que se agotase el mineral, no obstante, el cobre tiene un camino disímil al salitre, que produjo pérdidas a Chile cuando se pudo producir artificialmente, ya que casi todos los energéticos se convierten en energía eléctrica, la cual debe ser distribuida por conductos hechos del rojo metal.

    Pero no fue en Dictadura cuando estos vampiros chuparían la sangre andina. Es en período “democrítico” (en Concertación) cuando se realiza el 85% de las inversiones extranjeras. Época que genera una sobreproducción mundial de cobre desde Chile, con una profunda y dilatada baja del precio. “En 1997 las empresas extranjeras controlaban el 4,5% (…) En 2006, controlan el 70%; ahora ya es el 71,5%. Ésta es una situación increíble. Chile ha aumentado su participación en el mercado mundial. En los documentos del Gobierno, del Ministerio y de Codelco se señala esto como un gran éxito”, dice el economista de CLACSO, Orlando Caputo. Gran triunfo señalan las arrogantes voces gubernamentales, porque Chile sube su participación en el mercado mundial de 13% en 1980, a 35% actualmente. Sin embargo, Codelco que había aumentado a 13,3% en 1990, baja gradualmente a 11% en 2006. Y las extranjeras que operan en Chile suben de 2,1% en el ’80 a 24,2 en 2006. ¿Cuál de las dos le da de comer al pueblo? No son precisamente los ricos desde otros lares.

    Quizás muchos defensores de la libertad económica señalen que no ha bajado tanto la participación de Codelco y que la apertura para la inversión ajena es rentable porque permite nuevos TLC de “intercambio” con los colosos mundiales. Sin embargo, las cifras no mienten y no son subjetivas. El 2006, las empresas extranjeras obtuvieron utilidades por 20 mil millones de dólares, que es igual al 17,5% del PIB, igual al 75% del presupuesto del Estado y, más increíble aún, es igual a dos veces los presupuestos conjuntos para la Salud y Educación, dice el economista. Entonces qué papel es más honorable, los pingüinos (escolares) que salen a protestar por una mejor educación o los medios de comunicación que esconden esto a la gente.

    Hace algunos años se habló de un “royalty” (que es derecho del Estado no tributo) cobrado a las empresas mineras privadas por parte del Fisco. Lo que no se contó masivamente es que los ínfimos 100 a 150 millones de dólares anuales que pagan, es casi 1/200 de lo que se llevan en utilidades en el mismo período. Entonces con las utilidades de un solo año pagan ¡200 años de explotación! En donde según la Constitución “El Estado tiene dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas”.

    Dueños del Bien común

    Derecha y Concertación unidos, jamás serán vencidos… Son tantos pillos que daría para más de un artículo. Pero vale apuntar que Carlos Ominami, actual senador y uno de los líderes de la izquierda en Dictadura, dijo que “se impuso establecer en el programa de la Concertación el criterio de que las leyes mineras de Pinochet no se modificarían, lo que permitía ahorrarse un conflicto interno con la derecha y externo, con gobiernos e inversionistas de países que nos interesaba tener a favor”.

    Hasta el ’89 el grueso del cobre seguía en manos del Estado. En el ’91, ya en democracia, el Ministro de Minería Juan Hamilton, proponía no autorizar inversiones mineras que se limiten a exportar sólo cobre concentrado como lo hacía “La Escondida” (BHP Billiton), por la inconveniencia para el interés nacional y el impacto negativo sobre los precios de Codelco (Informe “La inversión extranjera y la exportación de concentrados” de Cochilco, 1991). A pesar de las advertencias, defendían sin ningún descaro la apertura de la minería el propio Subsecretario de Minería, Iván Valenzuela Rabi (de CESCO); el Ministro Secretario General de la Presidencia, Edgardo Boeninger (sólo busquen en senado.cl el currículum de directivas en mineras y otras privadas de este actual senador); el Ministro de Economía, Carlos Ominami; consejeros de Cochilco nombrados por Aylwin, entre otros. Léase el trabajo “El Cobre Chileno: los nuevos caminos a la usurpación”, del periodista Roberto Farías.

    Carlos Ominami sabía que no le convenía debatir abiertamente sobre esto, tratándose del sueldo de Chile. Así que “Ordenó abrir un archivo secreto en el que ingresó el informe que elaboré para el Comité de Inversiones Extranjeras y en el que se archivó todo el debate en torno a las solicitudes de inversión que venían y que estaban destinadas a la minería”, explicó a Farías el reciente fallecido Juan Hamilton. Con Ominami a la cabeza y su ala socialista en puestos directivos de la minería, sólo en 1992 y 1993, se autorizaron casi 5.000 millones de dólares destinados al negocio minero.

    En 1994 y ’95 la minera Mantos Blancos S.A., perdió 14 y 49 millones de dólares respectivamente (superior a las pérdidas en Codelco del inolvidable Juan Pablo Dávila). Esto sin salir en los medios y sin ser investigado por la Superintendencia de Valores y Seguros. Diego Hernández, presidente de la minera, en vez de ser despedido fue increíblemente erigido a la presidencia de la minera Collahuasi, empresa de mayor peso. Hoy es presidente de BHP metales básicos, que dirige todas las mineras BHP en América del Sur, entre ellas “La Escondida”. Pero esto tiene su lógica: “Estas pérdidas es una forma de traspasar utilidades al extranjero para no pagar impuestos en Chile, y por ello las transnacionales premian a sus directivos cuando generan pérdidas en el país, para no pagar impuestos a la renta, y esas pérdidas se transforman en utilidades de sus empresas relacionadas en el extranjero” apunta Julián Alcayaga en entrevista a defensadelcobre.cl.

    Al final, estos son algunos ejemplos de lo oscuro que puede resultar el manejo de algo tan limpio como un recurso natural. Materia indispensable para la supervivencia de Chile, que el “erudito” Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, quiere privatizar por completo. Empresas que entregan por tonelada de cobre exportada 670 dólares al país, mientras que Codelco otorga 5.300 de los verdes. Es decir, ocho veces más. No hay que tener un doctorado en Harvard para sacar las cuentas más beneficiosas para los chilenos. Es hoy más que nunca necesario un movimiento por la recuperación del cobre, y no seguir siendo liderados por incompetentes que le entregan lo más preciado a quienes han destruido más de alguna vez el equilibrio nacional. Una perla final. En septiembre de 1983 decía el Washington Post: “It’s to good to be true (esto es demasiado bueno para ser cierto). Ni en los pobres estados africanos podrían perdurar leyes tan contrarias al interés nacional y al movimiento de la historia. No puede garantizar la primera de todas las exigencias: estabilidad. ¡No durarán en Chile! (empresas extranjeras). Más temprano que tarde el cobre volverá a ser chileno”. Se olvidaban los gringos que para estar en la lista de subdesarrollados hay que ser gobernados por subdesarrollados.

     

  • Crisis financiera mundial, real o manipulada?


    El problema hipotecario en Estados Unidos ha traído como consecuencia el desplome de las Bolsas en todo el mundo, la quiebra de diversas entidades financieras, miles de millones en dólares en pérdidas y una cantidad abismante de puestos de trabajo. Pero, así como esta situación parece afectar a la sociedad transversalmente, luego de algunas semanas se apreciará a quienes han salido favorecidos por la ¨crisis¨.

     


    700.000 millones de dólares, es la suma pedida por el Presidente George Bush al congreso norteamericano a fin de ¨rescatar¨ la banca de ese país. 50.000 millones de libras se aprobaron recientemente en Gran Bretaña para estabilizar el sistema financiero de la isla. 300.000 millones de euros, es el monto que se propondría en Europa con el fin de ¨sostener¨ la estructura bancaria en el Viejo Continente. Cifras desmesuradas, que si bien dan ¨tranquilidad¨ a los mercados bursátiles y permiten asegurar el correcto funcionamiento de las organizaciones económicas internacionales, dan cuenta de inconmensurables fondos para paliar déficites en grandes empresas de países desarrollados, mientras los problemas de hambruna, salud, educación y probreza se agudizan en las regiones más pobres de la Tierra.

    Erradicar la indigencia en todo el mundo por 2 años, pagar la deuda externa de los 50 países más necesitados o siete años de ayuda global para el desarrollo, podrían representan los setecientos mil millones que el Gobierno de Bush destinará para ayudar a las entidades financieras en Norteamérica. Lamentablemente, el sistema económico que impera por estos días determina auxiliar de manera urgente a los desamparados capitalistas; ¨el fruto de la hipocresía según Joseph Stiglit.

    Y de esta forma cabe hacer la pregunta, ¿quién o quienes saldrán entonces beneficiados? La respuesta no requiere mucho análisis y se fundamenta con dos ejemplos en uno: Mientras el Banco Lloyds TSB ha llegado a un acuerdo para comprar el Halifax Bank of Scotland (Hbos), el cual había caído un 42% en la Bolsa de Londres, Barclays Plc se adueñó de la división bancaria de Lehman Brothers, una de las entidades estadounidendes más grandes en el ámbito financiero y que tras declararse en quiebra, inició la escalada de informaciones alarmistas en los medios de comunicación.

    Es así como se resuelve rápidamente el panorama; millones de personas dentro del globo terráqueo se verán afectadas ya sea por la ruina de su pequeña empresa, la pérdida de sus ahorros o el aumento en las tasas de interés (que sin duda será una de las ¨consecuencias¨ de las crisis) en una cara de la moneda, en cambio la otra mostrará bancos más poderosos, debido a la gigantesca acumulación de activos de que disponen y a los grandes inversionistas más pudientes aun, ya que aprovecharán las bajas en las acciones para aumentar sus patrimonios, es decir, más concentración de la riqueza todavía.

     


  • El cuento del Tío y la Bolsa de Nylon


    Por Nayo, Chile.

     

    La crisis financiera yankee es la consecuencia de una administración ineficiente y codiciosa. La potencia económica más importante se está desplomando y no sólo por algunos créditos mal otorgados. Como vivimos en un sistema globalizado, cíclico y oscilante, nos pasará la cuenta a todos. Globalización que ha incrementado en cien millones de personas la pobreza en las últimas décadas del siglo XX. Dice Muhammad Yunus, “Los niños de las próximas generaciones irán a ver la pobreza a los museos”.


    Hace trece meses que se está viviendo el aprieto financiero más grande desde la Gran Depresión del ’29. Endógena para Chile, que fue el país más afectado por la misma y que todavía sigue tratando con los que dejaron el país en la miseria.

    Nace con los créditos hipotecarios llamados “subprime mortgages”. Son créditos de alto riesgo con una probabilidad de pago menor, donde sus requisitos para obtenerlos son menos rigurosos y sus tasas de interés son variables. Fue el boom en Estados Unidos a partir del 2001, un país remecido por los atentados terroristas que bajó la tasa de interés de 6,5% a 1% con el objetivo de facilitar créditos y reactivar la economía. El banco llenaba las manos con cash sin importar el prontuario crediticio, para que todos compraran sus casas. Por la alta demanda, el precio de las viviendas subió y algunos realizaban la dinámica de comprar una casa -seguía subiendo el precio-, la vendía -con eso pagaba la deuda- y se endeudaba de nuevo -segunda hipoteca- y así. Negocio llamado “burbuja inmobiliaria”, que erigió muchos nuevos ricos.

    Pero colorín colorado…desaceleró el ritmo de crecimiento del precio de las casas y la Reserva Federal comenzó a subir la tasa de interés. Ahora el valor de la deuda superaba la del activo (titularización hipotecaria), llevando a que entre el 2005 y el ’07 los morosos pasaran de 6% a niveles superiores a 12%, por la imposibilidad de pagar las cuotas. El 2006 dejó más de cincuenta entidades financieras en bancarrota y un millón 200 mil embargos en la tierra de los sueños.

    Hay que agregar que los bancos transformaron haberes no transables como las hipotecas, en transables, ocupándolos “Para asegurar títulos de deuda que traspasaron a terceros, quienes a su vez los utilizaron como garantías a otras emisiones de bonos”, dice Iván Auger de El Clarín Chile. Ganancias inmediatas, sin esperar plazo de vencimiento de las hipotecas, entregando el riesgo a terceros. O sea, una bolsa de nylon al viento. Estas son las inasibles armas de destrucción masiva.

    Estados Unidos es la potencia económica más fuerte del orbe. Entonces cuando el papá no tiene dinero, los niños no comen. Efecto dominó. Y los US$700.000 millones que quiere poner el gobierno para salvar sus instituciones no ordena un ápice lo que está detrás del telón.

    En el 2003, el Buró Presupuestario del Congreso realizó una evaluación de la deuda externa de su país. Tenían en esa fecha US$6 billones y medio de deuda y el informe señaló que en diez años alcanzaría los US$14 billones. Actualmente deben US$12 billones y faltan cinco años para la fecha fijada por el documento. Y más aún, en cincuenta años la potencial morosidad gringa llegaría a $44 billones de dólares. Estado fundido.

    En el salón Oval de la Casablanca tienen ciertamente algunas estrategias para paliar su decadencia: subir los impuestos, imprimir más dólares, privatización de bienes nacionales. Ninguna factible internamente. La cuarta es singular: no pagar la deuda. Según algunos expertos esta alternativa es más probable de lo que piensa la mayoría de los gringos.

    Y la quinta, la esencia del imperio: el saqueo. Roberto Freeman dice, “Cuando el reembolso de la deuda de una nación se hace tan importante que es imposible tranquilizar a los acreedores, ésta tiene que buscar alguna fuente de riqueza, sea cual sea”. Y ese sea cual sea tiene nombre y apellido: oro negro.

    Hoy más que nunca, buscará Bush (y el que siga) justificar el intervencionismo en Irak y Afganistán por ese “terrorismo” que intenta destruir la paz mundial. Sandia analogía: EE.UU. le invierte su dinero al caballo guerra, que lidera todas las apuestas. Por una jugada astuta gana el caballo árabe, feo y macilento. Despreciado por casi todos los espectadores. Pierde su dinero en la carrera, pero, como saben todos los ambiciosos, siempre habrá otra oportunidad para recuperar y multiplicar lo que se invirtió. Porque en esta competencia, guerra, es Pura Sangre.

    Y estos apostadores ya tienen más dinero para sus próximas carreras. El costo de la “guerra” se estimó en US$170 billones para el 2009. Sin embargo, el congreso norteamericano ha aprobado cerca de 700 billones de dólares en fondos suplementarios para operaciones en Irak y Afganistán. Más aberrante aún, un estudio del SIPRI (Stockholm Internacional Peace Research Institute) contempla en US$2.267 mil millones los costos de la “guerra” en Irak hasta el 2016. No se está buscando ninguna paz y no se lucha contra ningún terrorismo, como dicen las peroratas de Bush. Y temo que Barack Obama con toda su afabilidad elocutiva, no podrá sacar las tropas en el plazo que dijo.

    Por último, en esta crisis actual hay una pieza del dominó que no ha caído, pero tambalea…El agiotaje puede provocar un cuadro misérrimo en años venideros. Los fondos de pensiones de todos los chilenos están invertidos en la Bolsa, acumulando actualmente más de 20 mil millones de dólares en pérdidas por el desplome de las acciones. Esos fondos que la Dictadura obligó a poner en las bacantes AFP a cada uno de los chilenos que quisiera tener una vejez semitranquila.

    El Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, luce sereno por la “fortaleza” de la economía chilena. Esto debido a que las empresas que operan en territorio local, a pesar de la crisis, muestran utilidades. Enersis por ejemplo, registró un alza de 138% respecto al mismo período del año anterior. Pero, ¿cómo ocurre esto? Muy simple y lo lanzo con una estadística: en los últimos doce meses las tarifas de la luz han subido 40%. Conclúyese que las empresas no son las que sufren, sino los bolsillos del contribuyente. Entonces, es fortaleza de unos pocos ¿o no?

  • Elecciones en Norteamérica, ¿que viene para Estados Unidos y el mundo?



    El próximo martes 4 de noviembre, se realizará las elección más trascendental del último tiempo: la que definirá al nuevo presidente en Estados Unidos. Lo interesante, es la aparente gran diferencia política e ideológica que manifiestan los candidatos John McCain y Barack Obama; mientras el republicano tiene un marcado tez conservacionista, que lo haría seguir los preceptos de George Bush, el demócrata rige su actuar en tendencias liberales y cambios al sistema norteamericano. Cabe preguntarse a quien eligirán para comandar al supuesto estado más poderoso del mundo y que consecuencias provocará tal decisión tanto para ellos como para el resto de los países.


    De una votación que está elaborada sólo para privilegiar a los dos principales partidos políticos, dejando fuera todo intento independiente o de movimientos minoritarios y que tiene como una de sus características el sufragio electrónico, es iluso pensar en una efectiva democracia representativa o en el gobierno de los delegados populares. Sin embargo, la realidad dicta que en la nación norteamericana Obama o McCain será quien rija el destino de la que fue la mayor economía mundial durante las últimas décadas y por lo tanto, no queda más que analizar cual será la mejor (o menos aciaga) decisión.

    Nacido en Panamá, soldado durante la Guerra de Vietnam y capturado como prisionero por más de 5 años, John Sidney McCain (72), ha sido senador por Arizona durante cuatro períodos consecutivos. Barack Hussein Obama por su parte, originario de Hawaii y abogado, se convirtió en senador por Illinois recién en 2004, a la edad de 43. Si bien estas son grandes diferencias, el mayor contraste entre ambos se percibe tras estudiar sus planes de gobierno o las declaraciones que han efectuado. El septuagenario lider republicano asegura que la invasión a Irak debe mantenerse, apoyando incluso con más dinero y recursos militares a los miles de reclutas ya establecidos en el Medio Oriente. Según el mismo ha señalado, ¨el siguiente presidente debe asumir el cargo con una visión clara del papel de nuestra nación en el mundo como defensor de los oprimidos y una fuerza por la paz¨ (sic). En la otra vereda, el primer candidato oficial de origen afroamericano, se opuso desde el principio a dicho conflicto y ha asegurado de tener la potestad, retirará a todas las fuerzas en un plazo de 16 meses. De la misma forma, afirma que la Guerra Fría terminó por el consenso de los países, no obstante su contrincante avala la teoría de que el término del conflicto fue gracias al liderazgo estadounidense.

    Pero así como retóricamente parecen tener pensamientos disímiles, los hechos indican más semejanzas que desaveniencias; 3 millones de dólares, es la cifra que ambos postulantes han gastado diariamente en términos de propaganda durante la campaña. Si bien todo lo utilizado proviene en general de donaciones, estas crean deudas que con el aspirante ya en el poder, se transforman en ¨intereses¨, los cuales son cancelados de misteriosas maneras. Y esto sin contar compromisos políticos, o concesiones religiosas y/o financieras que también se deben ¨saldar¨. Junto a lo anterior, tanto el postulante demócrata como el republicano votaron a favor del muro en la frontera con México y abogan por más barreras virtuales que refuerzen la seguridad, en el llamado ¨país de las oportunidades¨. Además, ambos se han manifestado a favor de la pena de muerte, la que ha sido abolida en la mayoría de los países. Del mismo modo, los dos han sostenido que se debe prohibir a Irán la posesión de armas nucleares y a la vez ayudar militarmente a Israel, sobretodo en el campo de los misiles defensivos.

    De esta forma, independiente de quien gane los comicios en noviembre, no se ven luces de esperanza para un verdadero cambio en el gobierno de Estados Unidos. El legado que deja la administración de Bush (cientos de miles de muertos en Irak y Afganistán, gastos siderales en propaganda y armamentos bélicos y una crisis financiera que parece empeorar, entre otros), dificílmente se podrá remendar y para el país que durante decenios dominó militar, social y económicamente se espera no sólo la depresión, sino la ruina de su sistema capitalista. De más está decir que antes de que esto llegue a suceder, preocupa la utilización de la ¨energía atómica¨, recurso último y fatal que podría salvar a dicha nación de la catástrofe, pero devastaría al mundo para siempre.

     

  • Actualidad política internacional, Septiembre 2008: El problema en Bolivia


    Mientras la tensión sigue en Europa debido a la ocupación rusa en Georgia y los dimes y diretes entre la UE, Rusia y Estados Unidos para el retiro de las tropas, en Sudamérica las cosas no están mucho mejor. Los enfrentamientos armados en Bolivia hacen temer una guerra civil, puesto que los oponentes al Gobierno de Evo Morales han aumentado la violencia de sus agresiones contra la policía, lo que ha originado decenas de muertos y la declaración de estado de sitio en algunos sectores del país.


    Si bien las autoridades limeñas han sostenido reuniones con los prefectos disidentes para buscar una conciliación, por ahora no se ve una pronta salida, ya que los mandamases de Tarija, Santa Cruz, Pando, Beni y Chuquisaca, agrupados en el Consejo Nacional Democrático, tienen un marcado carácter antagonista al del actual gobierno, por lo cual han rechazado tanto el Impuesto Directo de Hidrocarburos como el Referendo Nacional y claman por autonomía administrativa.

    De esta forma, el conflicto sigue causando hostilidades entre los propios habitantes de las regiones en cuestión, donde se ha acusado a los gobernadores de contratar sicarios peruanos y brasileños para amedrentar a la población y crear grupos subversivos que estimulan el desorden y los excesos. Junto con lo anterior, crece con fuerza la posibilidad de que el Gobierno de George Bush esté apoyando económica y logísticamente a los opositores, buscando de esta manera la desestabilización del Ejecutivo y el derrocamiento de la república de carácter socialista que desea impulsar Morales.

    Esta acusación tiene su asidero en las sucesivas intervenciones que el país de América del Norte ha efectuado en naciones de África y Asia en años recientes y en América Latina en las últimas décadas del Siglo XX. El ejemplo más claro de lo señalado, se observa tras la desclasificación de archivos secretos que realizó la CIA durante semanas previas y que corrobora la actuación del gobierno norteamericano durante la presidencia de Salvador Allende en Chile, apoyando financieramente actos contra el estado de derecho, como el Paro de Camioneros de 1972 y que trajeron como consecuencia el desequilibrio del régimen marxista y el posterior Golpe de Estado en septiembre de 1973.

    Debido a lo anterior es que Evo Morales decidió expulsar al embajador norteaméricano en La Paz, acusándolo de conspirar contra su gobierno y elaborar planes separatistas, a lo que se sumaron los presidentes de Venezuela y Nicaragua, haciendo lo propio en apoyo moral para con Bolivia. Estados Unidos por su parte, respondió deportando a los diplomáticos boliviano y venezolanos en Washington.

    Se espera que tras la reunión que sostendrán los presidentes de la  Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) en Santiago de Chile esta semana, se encuentre una solución al actual problema, aunque se teme solo sea el inicio de una confrontación mayor, puesto que el presidente llanero, Hugo Chávez, ha advertido que de ocurrir un golpe de estado en Bolivia, el ejército de su país ocupará militarmente la zona altiplánica, lo que puede traer consecuencias insospechadas y sin duda desastrosas para América.
     

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