Tras una larga temporada de propaganda política y miles de millones gastados en publicidad, Estados Unidos ha elegido al primer presidente afroamericano de su historia. El mundo parece obnubilado a los pies del nuevo gobernante y ha olvidado cuestionar cómo se logró esta victoria. ¿Que se esconde bajo los aparentes vientos de cambio y cuales son los reales propósitos del país norteamericano?Aquí algunas preguntas y respuestas.
Una de las principales reglas elaboradas en torno a las campañas electorales durante los últimos años, es la de ¨no atacar¨ al contrincante a menos que sea absolutamente necesario. El porqué se explica en estudios socio-psicológicos, los cuales establecen que el ¨votante¨ que reciba el mensaje de ¨ataque¨, sentirá antipatía por la conducta del ¨agresor¨ y estima por el ¨agredido¨, más aun si este no contesta la ofensa.
De esta forma, ¿no resultan extraños los continuos y sucesivos agravios que tanto John McCain como Sarah Palin efectuaron en contra de Barack Obama? Y aunque este último nunca ¨contra-atacó¨, ¿porqué persistieron en sus embates?
Es sabido que los principales medios de comunicación en EEUU (así como en la mayoría de los países), son controlados directa o indirectamente por el gobierno de turno. A pesar de esta coyuntura, hasta la elección ocurrida hace cuatro años, las más importantes cadenas informativas parecían mantener siempre una postura ecuánime frente a dos posibles candidatos. O si un sector de la prensa decidía apoyar a uno de ellos, la otra mitad equlibraba la cobertura mediática.
Pero, cómo entonces durante esta campaña el ambiente periodístico se declaró abiertamente a favor del candidato demócrata?Y lo que es más insólito aun, porqué los republicanos ni siquiera manifestaron la injusticia de este hecho?
Estados Unidos se encuentra sumido en una crisis financiera que si bien se exagera convenientemente en radios, periódicos y canales de televisión, es por ahora un grave problema sin resolver.
Por lo tanto, si la industria inmobiliaria estaba en ruinas desde hace dos años y la deuda externa que han generado supera cualquier cifra previamente expuesta, parece haber sido conveniente el haber ¨sacado a la luz¨ dicho problema un par de meses antes de las elecciones, puesto que Obama cuenta ya con un presupuesto pre-aprobado de 700.000 millones de dólares con los cuales cumplir muchas promesas de campaña.
Aunque puede resultar de perogrullo, George Bush acabará sus días en la Casa Blanca como uno de los personajes más nefastos en los albores del Siglo XXI. Independiente del rechazo que provoca en millones de personas en todo el mundo, los propios estadounidenses han terminado dándole la espalda al gobernante republicano, debido por una parte a los problemas económicos y por otra, a los miles de norteamericanos muertos que siguen causando las invasiones en Irak y Afganistán.
Cabe preguntarse entonces, ¿era realmente posible que un candidato con las mismas ideas hegemónicas, que defendía a ultranza el uso de las armas y la aplicación de fuerza militar, que no solo parecía ser la continuación del gobierno sino más bien, alguien más extremista aun, ganase las elecciones?
A simple vista, la tecnología utilizada en el sistema electoral estadounidense parece ser la panacea. Sin embargo, basta revisar investigaciones y reportes independientes sobre el funcionamiento de los actuales aparatos, para advertir la manipulación de votos y computos que se produce en cada nuevo sufragio. El más claro ejemplo se aprecia en la votación de los miles de soldados yanquies apostados en otras latitudes.
Entonces, ¿la holgura con que Obama ha ganado es realmente fruto del apoyo mayoritario?En una nación donde el racismo sigue causando enormes dificultades en la sociedad, ¿es real tal ventaja obtenida por un postulante de raza negra?
Pese a las anteriores preguntas, si todas las hipótesis previamente expuestas fuesen erróneas y por lo tanto, Barack Hussein Obama fuese efectivamente tal como se muestra, si su discurso y sus ideas de cambio resultasen verdaderas y se transformase en la luz de esperanza que Estados Unidos y el mundo necesitan, el nacido en Hawaii seguirá de manera muy probable el mismo camino sin retorno de John F. Kennedy y Martin Luther King.

